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La Junta de Control Fiscal aprueba proyecto en Bahía Urbana

Compañías privadas estarán a cargo del desarrollo de tres muelles en San Juan


Istra Pacheco, EL VOCERO 28/01/2022

La Junta de Control Fiscal (JCF) finalmente le dio el visto bueno al contrato que hizo la Autoridad del Distrito del Centro de Convenciones (ADCC) que deja en manos de un consorcio privado el desarrollo de tres muelles en San Juan, a pesar de que el proceso se realizó sin subasta.

El ente federal, sin embargo, lanzó algunas advertencias a la ADCC, según consta en una carta en poder de EL VOCERO. Las empresas contratadas son Las Brisas Property Management y CapRock Partners.

En primer lugar, la JCF establece que cualquier cambio que se haga en la contratación a futuro con estas empresas se le debe someter primero al organismo regulador -y hace hincapié en esto, al escribirlo en negrillas- para la debida revisión y aprobación.


Además, expone que no participó en ninguna diligencia o verificación de antecedentes de las partes contratantes al dar su visto bueno.

Tampoco revisó si las partes contratantes cumplen con los requisitos del contrato aplicable.

Asimismo, la JCF aclara y reconoce que la revisión que hizo del contrato se realizó sobre la base de la información presentada por la ADCC. “La junta no ha verificado de forma independiente la información incluida en la presentación”, se establece en el documento.

No obstante, asegura que en caso de que tenga conocimiento de alguna inexactitud o tergiversaciones, “ya sean intencionales o no”, revaluaría su decisión e incluso haría los referidos que entienda necesarios.

El pasado 29 de noviembre, el gobernador Pedro Pierluisi y la directora ejecutiva de la ADCC, Mariela Vallines Fernández, anunciaron el arrendamiento —a un costo de $100,000 anuales— de los terrenos en Puerta de Tierra donde actualmente ubica Bahía Urbana por un periodo de 20 años, y con potencial de renovarse seis veces cada 10 años.

De forma discreta, la JCF expuso que era “notable” que el contrato se renovaría automáticamente, solo a discreción de los desarrolladores. Como único se necesitaría el consentimiento escrito de la ADCC para renovar es si estuviesen en incumplimiento con alguna cláusula del contrato.

Si ese fuera el caso, la ADCC debe avisarles con seis meses de anticipación en qué están incumpliendo. Es decir, que si los desarrolladores estuviesen en incumplimiento pero la ADCC no les advierte seis meses antes de que se venza el plazo para renovar, aplicaría la renovación automática.

“La Resolución 2020-20 no aborda las circunstancias que justifican la adjudicación del contrato” sin subasta, concluyó también la JCF al revisar los documentos en los que se consignó que la Junta de Directores de la ADCC le dio luz verde a la directora ejecutiva de entonces y hoy secretaria de la Gobernación, Noelia García, para hacer el contrato.

Al entender que no había esas justificaciones, la JCF pidió una nueva resolución a la actual Junta de Directores en la que debe explicar las razones para la decisión más allá de que la ley habilitadora permite recibir propuestas no solicitadas de proyectos y desarrollos.

“La JCF espera que la ADCC nos informe sobre cualquier diferencia presupuestaria distinta a las especificadas y en caso de que se produzcan cambios, debe solicitar una nueva revisión del contrato propuesto”, ordenó el ente fiscal.

Desde que entró en funciones oficiales en 2017, la junta implementó la política de revisión de contratos como encomienda estatuaria de Promesa (Ley de Supervisión, Administración y Estabilidad Económica de Puerto Rico), la cual entra en vigor de forma automática para todo contrato mayor de $10 millones.

La política de revisión también requiere que el gobierno presente el contrato ante el organismo regulador para ser revisado antes de que sea otorgado.

El desarrollo propuesto incluye el establecimiento de una torre para observar las vistas de la bahía, un pequeño bosque, un anfiteatro y la creación de islas artificiales con piscinas de agua de sal y espacio para practicar deportes playeros como tenis y voleibol en la arena.

Según los desarrolladores, su expectativa es que una vez el proyecto esté listo se generen ingresos anuales ascendentes a $7 millones. También se recibiría el 3% del ingreso bruto que dejen los proyectos. La primera fase debe estar lista en 2024.

Betsy Rivera, portavoz de prensa de la ADCC, explicó que el proyecto está en la etapa de preconstrucción y tramitando permisos requeridos por las distintas agencias.